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17.5.11

Sensaciones

La sensación de tumbarnos en la hierba, boca arriba, mirando las nubes, el sol, sintiendo la hierba en tus pies descalzos. Sentarte y empezar a arrancarla sin mirar para ningún lado, incluso ni mirando la hierba misma, con tus cascos puestos, escuchando la música del iPod, moviendo un pie al ritmo de lo que suena, sentirte libre, sin preocupaciones. Incluso recordando buenos momentos al son de la música, y sentirte feliz, reír, gritarle a los cuatro vientos.



Los rayos de sol en tu piel, tumbada boca arriba, pegando fuerte, deseando ponerte morena cuanto antes, lucir morenito, sentirte a gusto contigo misma por estar morena. Te das cuenta de que estamos en verano, de que podemos disfrutar de las largas horas del día, de estar con tus amigos en la playa perdiendo la noción del tiempo, escuchando música, bailando, llenarte de arena pero, lo mejor de todo es cuando decides que te vas a meter en el agua, pero antes de todo metes un pie para comprobar como de fría está el agua y sales corriendo y gritando porque ¡está helada! –sonríe- pero la cabezonería puede contigo y te vuelves a meter, antes de que te des cuenta… estás empapada, ¡qué ha pasado! Uno de tus amigos te ha salpicado, ¡empieza la guerra de agua!, entre risas y salpicaduras ya estás empapada, ahora solo toca meter la cabeza ¡listo! Totalmente mojada… te alejas nadando hacia lo más hondo, ves que alguien te sigue, os quedáis solos… os abrazáis, os besáis, pero de repente desaparece… no sabes donde se ha metido y... ¡glup, glup, glup! Estás debajo del agua, te ha ahogado, le pegas mientras te ríes, pero le haces ahogadillas, os divertís.

Volvéis a la arena, agotados de estar jugando, se tumba en tu toalla, te enfadas, él se ríe, pero decides tumbarte encima de él, le besas como si fuera la última vez, dejáis de saber dónde estáis, que hay más gente, no os importa, os sentís como una sola persona. Sin daros cuenta se ha hecho tarde, muy tarde, vuestros amigos… ya no están, no sabéis cuánto tiempo hace que se fueron, os vestís corriendo, los llamáis, no os contestan, os ponéis nerviosos porque no sabéis porque se han ido, los seguís llamando y nada, corréis al coche, pero no dejáis de pensar en lo que habéis estado haciendo, os miráis, una mirada lo dice todo…

Las alegrías inesperadas hacen que tu día se vuelva mucho mejor, te hacen subir el ánimo, sientes como las burbujitas de la felicidad brotan en tu piel, la burbuja de la felicidad te ha inundado, ya no hay nada que te haga pensar que el día puede ir a mal, irradias felicidad, se lo haces saber a todo el mundo, porque… la felicidad es lo mejor del mundo. Te hace sentir bien.

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