Navidad. Invierno. Nieve. Frío. Calor. Chimenea. Familia. Reuniones. Noches enteras de tormentas, en las que hay rayos y truenos y, no hay nada mejor que quedarse en casa, tumbado en el sofá bien arropada, con unos calcetines gruesos, un jersey de cuello cisne y, ponerse la típica peli de invierno. Una que me gusta ver a mí y que siempre la echan es “Love Actually” típica de amor y navideña. Todos vuelven a casa por Navidad, como el almendro. Acompañada de un bol de palomitas, chocolate para después, para los momentos más tensos y una buena bebida, tanto puede ser una copa de vino, un chocolate caliente, un refresco un café… aquí que cada uno elija lo que más le guste. Y una vez esté listo darle al play y a disfrutar de las tardes-noches de sofá, manta y peli. Típico de invierno.
El calor que desprende la chimenea encendida, estar arropada, acercarte a la ventana y sentarte en el alféizar con una taza de chocolate o leche caliente, ver como nieva en la calle, mirar hacia el cielo y quedarte con la boca abierta. Pensar en el frío que hace fuera y lo bien que se está dentro, no querer salir en días, no vale la pena pasar frío. Las horas pasan y sigue nevando, cada vez hay más nieve en la calzada, ya no se ve la carretera ni la hierba y la copa de los árboles ya está blanca. Oficialmente se puede decir que llegó el invierno. Las bajas temperaturas invernales lo venían avisando días atrás.
Amanece, la noche siguió nevando y todo está cubierto, hay más o menos unos veinte centímetros. Te levantas toda emocionada, te vistes corriendo y desayunas aún más deprisa. Ves que vas los suficientemente abrigada, te miras en el espejo y dices: guantes, bufanda, gorro, abrigo, botas, mmmm crees que no te falta nada y sales a jugar. Tanto niños como mayores están haciendo muñecos de nieve o ángeles o jugando a peleas de bolas. Todos se están riendo, disfrutando como niños pequeños. Piensas que es la mejor época del año. Hace frío, pero la ilusión de ver la nieve, tocarla, jugar con ella, abrigarte y ver que no pasas frío. No te la cambia nadie.
Las calles están iluminadas y, por el megáfono del pueblo ponen los villancicos, inmediatamente te tapas más los oídos, haces fuerza, los aprietas muy muy muy fuerte, no quieres escucharlos, cada año son los mismos, una y otra vez y así durante todo el día. Intentas desconectar, decides sacar el iPod y ponerte tú música, es mejor opción. Suena el teléfono, son las niñas, siempre hacíamos llamada a tres, así no había que esperar para saber la opinión de la otra. Teníamos plan, nos iríamos al centro comercial a ver los adornos que habían puesto este año y de paso nos probaríamos ropa. Fui a prepararme, era media mañana, nos quedaríamos ya a comer. Me puse unos vaqueros rotos con medias por debajo verdes, con un jersey cuello cisne verde y bufanda, guantes y gorro a rayas haciendo juego. Era una obsesión ir combinada a todas partes, era algo superior a mí, no salía de casa sin asegurarme de que iba perfecta.
Apenas se podía caminar por la calle y el transporte público estaba saturado. Fue una odisea llegar al centro comercial “Dolce Vita” era nueva y el más grande que había en la ciudad. En el centro había un árbol de unos cinco metros de altura, nos quedamos mirando embobadas hacia arriba, era precioso, los adornos que le habían puesto, era digno de mirar.
Recorrimos las tres plantas que tiene, tienda por tienda, bueno las que nos interesaban, probamos ropa y ropa e hicimos pase de modelos, con los gorros que había. Fuimos a comer al Burger King de postre nos pedimos unos brownies calentitos y al terminar nos fuimos a una cafetería a disfrutar de un buen café bien hirviendo, se estaba mucho más cómodo que en el Burger lleno de gente. Dejamos que las horas pasasen, mientras fuimos haciendo planes para todos estos días, habría fiestas, cenas, comidas, sesiones de cine y las incontables horas con las amigas. Para ellas no habría el tiempo suficiente para estar todas juntas, todo el tiempo del mundo sería poco.
La tarde fue pasando y ya era de noche, decidimos volver a casa. Cada día teníamos algo diferente. Y los días fueron pasando disfrutando al máximo de ellos.
Los días de frío, en los que se te hielan los huesos, no piensas en otra cosa que quedarte en casa abrigada y sentada en el sillón que está pegado a la chimenea, coger el móvil y mandarle un sms al chico que te tiene loca
En la calle hace frío y estoy junto a la chimenea sola en casa :$
22:06
A: Lucas
Esperas ansiosa la contestación o alguna respuesta a ese sms, miras el reloj ansiosa cada dos minutos, le das mil vueltas a la cabeza, seguro que no lo ha visto y si lo ha visto ha pasado de mí, ya no sabes que pensar… a los cuarenta minutos, alguien llama a tu puerta, te levantas extrañada de quien puede ser a éstas horas, miras por la ventana, te parece ver su coche, vuelves a mirar, te miras en el espejo, -¡estás perfecta!- te dices. Le abres, ahí está radiante con esos ojos verdes que tiene, se lanza hacia ti y te besa apasionadamente, cierras la puerta de la calle mientras le besas, os dirigís al sofá, os sentáis, os seguís besando, paráis para respirar y le dices entre risas que si cada vez que le mande un sms voy a tener este tipo de recibimientos te los mando más veces, aunque me tengas de los nervios sabiendo si vendrás o no. La noche es larga y vosotros sois jóvenes, una casa vacía, la chimenea encendida, una bañera hasta arriba de agua ¡qué viva la imaginación!.
Todo lo vemos de otro color. El invierno nos hace diferentes. Nos hace sentir como lo que éramos en antaño, saca lo que llevamos dentro y que no somos capaces de sacar por nosotros mismos.
Al fin y al cabo no deja de ser otro absurdo sueño sacado de una peli americana cual te gustaría hacer realidad. Pensamientos, ilusiones, deseos, imaginación… hacerte pensar por unos minutos que puede suceder, que todo es real. Porque si cerramos los ojos en una noche de tormenta en la que escuchas el estruendo de los truenos a lo lejos, puedes llegar a creer que todo es verdad y que estás viviendo ese sueño típico americano.
Vivimos de sueños, de ilusiones pero crucemos los dedos para que algunos de ellos se terminen haciendo realidad.
:) Me encanta :)
ResponderEliminarMe encanta porque la nieve es lo más verdad del mundo!!!!!!! :D
jajajajaja
No sé si en Jaén o Sevilla nieva mucho. Pero aquí, estos últimos años sí...y esa sensación cuando te despiertas y ves que no puedes ir a clase es maravillosa :D